Jura solemnemente que tus intenciones no son buenas, y pasa a mi fiesta del té.

En mi sombrero hay un observador, un buscador de diseños, escritos, un Lobo, vidas múltiples,Dibujos a pata, fantasmas, música indie- electronica, chiptunes, 8Bits, SInsentidos y Fotografia...

Busca un balance, mira eso que no todos puedan ver y Anota las cosas curiosas.

y no te pierdas el truco...

Estas prestando atención?

 

Si hay algo que admiro en una persona, es la capacidad REAL de expresarse (nótese el énfasis en la palabra REAL).
Quiero decir… la mayoría de nosotros podemos hablar, escribir, divagar… pero pocos, realmente MUY pocos tienen ese don, esa maravillosa cualidad de encontrar las palabras justas, precisas y necesarias para, justamente, expresar sus pensamientos, ideas, sentimientos…
Que una persona tenga el poder de conmover a través de las palabras, que logre hallar el término correcto, la coherencia justa, la fluidez precisa para transmitir exactamente lo que quería transmitir, me causa una increíble admiración, y, ¿por qué negarlo?, una pizca de envidia.

”- Entonces… ¿aceptás?- le preguntó, con un dejo de súplica en su mirada, aún firme.
Lo meditó un instante. Esa propuesta era, probablemente, la última oportunidad de encontrar ese cambio necesario para el bienestar de ambos, aunque también podría terminar destruyendo la fragilidad de su alma si debido a eso sus temores acabaran siendo reales…
-Sí, acepto - contestó, y la inocencia que emanaban sus ojos vidriosos, dieron paso a una fuerte determinación.
-Si tengo que aprender a fingir, si debo simular, mentir y actuar para alcanzar la paz que anhelamos, que así sea…”

El juego de las máscaras ha comenzado

Oniria

Fuego…
Recuerdo bien el fuego.
Aparecí en la estación de subte, obviamente había soñado con fuego, dentro de mi propio sueño. Estaba sofocado. Tosí un poco e intenté recordar cómo había llegado a la estación y después recordé que tenía que estar sirviendo té en otro lado. Así que miré a mi alrededor por primera vez.
El transporte estaba vacío, excepto por un saxofonista. Me acerqué, pero no pude darle dinero pues solo vestía ropa interior. SUpuse que se había quemado en el sueño. 

- Hey, en la próxima estación te bajas. A un costado hay un banco allí hay ropa. Y está tu sombrero.- Dijo el extraño de ropas andrajosas y saxofón brillante y siguió tocando una canción que nunca me cargaba en youtube.

Asentí y allí estaban un par de jeans, una remera una campera y un sombrero.

Era obvio que me había algo importante para hacer.

Subí las escaleras y pude ver a lo lejos un palacio gigantesco, de muros negros, que resaltaba ante un paisaje solitario de mesetas y un atardecer rojo.
Estaba anocheciendo.

Me quedé un segundo mirando y luego todo se desenfocó. 

Se ciñó el sombrero a la cabeza y con expresión de infinito aburrimiento tomó un colchón pequeño que hacía unos segundos no estaba allí y lo colocó en un punto, al parecer porque sí.
Luego se puso a caminar en círculos, a saltar sobre el colchón y por último se tiró en él mirando hacia el cielo, que poco a poco se iba tornando cada vez mas azabache.

De repente una chica calló desde el cielo despidiendo olor a humo.

- Te tardaste.- dijo el del sombrero sin mirarla y olió a su acompañante. - Humo? Estuve en un sueño?

- Estamos en un sueño.

- Ah, solo quería asegurarme.

Ella miró a su alrededor y una sombra recorrió su rostro.

- No creo que deberiamos estar aquí.- susurró la chica.

- Lo reconoces? cuando llegue aquí vi el castillo y tuve algunas suposiciones… Pero decidí quedarme hasta que entienda porque caímos aquí.

Y casi si pensarlo se dirigieron hacia el castillo. Al del sombrero le pareció escuchar un búho en un arbol lejano.

- si mal no recuerdas, no te llevaste muy bien con el dueño de este lugar- le advirtió la chica, observando el lugar, esperando ver salir alguna sombra.

- Es verdad. Quizás apele a su lado bueno.-

El del sombrero examinaba los muros, seguramente en busca de algún símbolo para retratar luego. Había un espacio sin llenar en su muro y ansiaba encontrar algo digno de estar grabado en él.

Pero extrañamente el castillo estaba vacío, y a pesar de que ambos observaron el salón y las habitaciones no parecía haber nada allí.

- Que extraño…- murmuro la chica.

- Supongo que no hay principes. Que aburrido-

y de repente un saxo comenzó a tocar, y todo comenzó a derrumbarse.

-Rápido! hacia afuera!-

y trepandose por una ventana salieron. Estaba nevando. Y mucho.

No hacía frío, pero nevaba. Nevaba como en un sueño, nunca había visto nada igual. Ella se alejó corriendo y riendo. 

Se quedó mirándola, quejándose de no tener una manera de tomar una foto y de tratar de capturar lo que veía.
Pero le fué imposible, como tantos otros Parpadeos del Ojo. No pudo retratar esas milésimas de segundos. Esos momentos infinitos querían quedarse así. Solo en el recuerdo.

La llamó, habia que continuar.

Se dirijieron a la puerta que había aparecido a lo lejos.

- A donde vamos?-

.- No lo sé, esto no es mi sueño.

- y entonces de quién es?

- De él supongo- dijo el del sombrero señalándome.

- Ah… me preguntaba que hacías allí…

y entran por la puerta. Los persigo.

Era una terraza. Y la mpusica era una guitarra. Intento recordar la melodía pero se que se me olvidará.

Ojala pudiera olvidar como ella miraba con tristeza el cielo estrellado…

- Me gustan las canciones tristes.

- No es verdad, porque lloras?

- No lo sé. 

- Te gusta estar triste?

- Nunca lo pensé. No, claro que no,

- Igual supongo que tiene ventajas. Luego de llorar yo me siento tranquilo. Como en… paz.

y se quitó el sombrero y de él sacó té y ,masas. Y una tetera. Luego bailaban al ritmo de la música triste. Yo miraba curioso. ¿Qué pasará? 

Él tropieza y se cae. Y se ríe. Todos ríen. y de la tetera sale vapor. y el vapor no me deja ver nada.

Y estamos cayendo.

Y me despierto.

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Se separaron. Ella tomó el camino hacia la izquierda. Él, el de la derecha. Pero se olvidaron algo. El mundo es redondo.

El dolor te hace sentir que estas vivo, y no todos los dolores son malos.
Por ejemplo: Reir hasta que te duela.